viernes, 18 de marzo de 2016

El "Hola" llama a mi puerta.

Queridas y queridos, hoy como si fuese la Pantoja en Cantora o Jesulín (currupipi) Ubrique en Ambiciones, quiero abrir mi hogar. Perdonadme que no lo haga con el visón, pero con 33º y 70% de humedad, me vais a permitir que vaya con un ropaje compatible con la vida: camiseta y pareo.

El hotel es modesto, me hacen precio gracias a Agness y me cobran como si fuese residente (sabéis que en el este de África hay diferentes precios si eres residente o extranjero). A mí una habitación con AC me la dejan como una de ventilador, es decir, unos 13 pavos diarios, para eso viviré tres meses. Sin duda, los asiduos de estas latitudes podréis reconocer muchos “tics” de otros hoteles que habréis visitado, a los no iniciados, les puede servir de guía de viaje. ¿Lo mejor? Su ubicación, a dos minutos del departamento.

La habitación es de cama de matrimonio, es decir: 175 de ancho, puedo tumbarme en cualquier postura ya que es mayor que mi estatura. Con la cama en la habitación ya no hay mucho más espacio. Aún así metieron dos mesas, una tv y una silla. Ordené que se llevasen la tv, que no estaba sobre el soporte de la pared y empezó el proceso de tuneado. Lo primero fue comprar un pareo cortarlo por la mitad y hacerme dos mantelitos (esencial porque las mesas recibieron su último barnizado en los años del abandono por los alemanes de Tanganika), lo demás imprescindible: una mini nevera para las cosas fresquitas y las cenas (ya contaré la cocina del hotel otro día). Por supuesto, trapos de cocina, bayetas, menaje y víveres.


         
El antes y el después


                                                                  la neverita guay 


La habitación aunque ya puede parecer habitable tiene sus cosillas, pasemos a enumerarlas. Empecemos por la cama, de 175 cm como ya he dicho y dos colchones que han pasado con creces la recomendada década de vida útil. El de abajo es de muelles, pero en el sentido literal del término, son unos muelles con un forro de tela, apto solo para faquires de primera división. El superior es de espuma, ideal para sentir lo que tuvo que vivir Gulliver cuando era gigante. ¿Sentarte en un castillo? No, no, tumbarte sobre el mismo Rift Valley. El colchón está tan hundido que te vas irreversiblemente al centro haciendo la croquette y pese a dormir solo en esta cama, me veo avocado a encaramarme a los bordes de la misma, de hecho, estoy pensando en dejarme los uñates de los pies largos para clavarlos como lobezno a la sábana y no caerme de la cama en una mala vuelta. Pero incluso el lado en la cama ha de ser estudiado y he de elegir y preparar borde el Rift donde quiero dormir porque el colchón superior es más grande que el inferior y hace voladizo y si duermes en el lado equivocado, vuelcas.


            El colchón bajero.


La habitación es “grand confort” y dispone de aire acondicionado, ventilador de techo y mosquitera. “No te quejes, cabrón, que estás en la gloria!!!” pensará alguno. Sí, sobre el papel así es, pero darlines, hay que vivirlo. De entrada la mosquitera no está centrada sobre la cama y al ponerla hay un lado donde apenas llega y se sale a la que la rozas, con la consiguiente escabechina de los mosquitos a mi cándida piel. El ventilador de techo, si lo pones muy fuerte, hace tanto ruido que me siento como en un helicóptero en Vietnam dispuesto a matar charlies con Fortunate son sonando atronadora por la megafonía. Tiene un regulador del 1 al 5. El primer día lo puse al 1 y aquello iba muy deprisa, pensé: “joder, en el 5 se desprende del techo, sale volando y le da la inercia para llegar a Zanzíbar”. Luego descubrí por error, porque por miedo ya digo que no tocaba más botones, que el 1 es lo máximo y el 5 el mínimo… cosas que pasan. Pero acabemos con el plato fuerte, el aire acondicionado, la joya de la habitación y lo que le da caché y precio alto a la habitación. Bueno, lo primero que hay que señalar es que el termostato solo oscila entre 28º y 30º y lo hace en modo random porque no hay mando para regularlo y, lo que me resulta más brutal, es que a la 1.30h de funcionamiento empieza a chorrear agua y hay que apagarlo, ¿por qué? preguntará alguien. Pues porque está encima de la cama y el agua cae sobre el cabecero y de ahí al colchón. Sin embargo, África es el continente de las soluciones ingeniosas y, señores, la tienen para esto. Donde cae la mayoría del agua han puesto una pegatina de fieltro de esas que ponemos en las patas de los muebles para que no rayen el parqué. No evita que el agua llegue a mojar la cama, pero a cambio tengo una colonia de hongos que me mira desde arriba mientras duermo con ojitos.



                                                           



El goteo y el AC sobre la cama

Vamos a cerrar con el baño, todo un alarde de diseño y optimización de espacios: retrete, ducha, lavabo y menos detalles que un Seat panda. Descontando la herrumbre provocada por el agua, la ausencia productos de limpieza, y de mano de obra que le de un repaso, el plato fuerte que tiene este baño es la ducha. Al no tener mampara, con solo abrir el grifo de abajo y aunque casi no haya agua, ésta falta demasiado a menudo, el suelo se convierte en Las Gaunas una jornada de lluvia y partido. Pero lo mejor y por lo que debería estar patentado este modelo de distribución es la propia disposición de la ducha. Si el lector se fija bien, comprobará que el agua de la ducha sale de la alcachofa directamente al retrete por lo que si quieres ducharte y que el agua te de en la cara y, en mi caso, varonil torso, te tienes que poner pegado al retrete y doblarte hacia atrás como en los saludos al sol, es para verme. Es la razón por la que la llamo la ducha-yoga. Gloria bendita y una excelente manera de aunar higiene y salud. Sales despejado y desentumecido. Son todo ventajas.








4 comentarios:

  1. Qué despliegue de elegancia, Eru bendito...

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  2. la clase y el savoir faire es innato :-)

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  3. La ducha es clavada a la de mi casa de Taipei! Una vez se me cayó la pastilla de jabón y se fue directamente al vater, y ahí se quedó porque yo no iba a meter la mano...

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  4. Yoga y ducha en uno...no te puedes quejar...

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