lunes, 24 de marzo de 2014

Lo autosrequetelocos


Los autos relocos.

Queridas y queridos, hoy os quiero hablar de como se conduce en Kenia. Solo os comentaré que para sacarte el carnet sólo hay que conocer dos reglas básicas. La primera es saber manejar un coche, la segunda es más importante, cuanto mas grande es tu vehículo más preferencia tendrás.
Con esto aprendido y una red viaria infernal y con más cuajo que una fábrica de quesos uno puede, alegremente, tirarse a la vía publica. Huelga decir que los keniatas conducen por el lado incorrecto de la carretera, como mis queridos ingleses (que cosas mas buenas dejan por mundo) y en su caso, lo de tirarse no es un eufemismo.
No se ni por donde empezar, quizás cuando por la carretera nacional te encuentras de frente a un coche a toda hostia y que cuando se retira porque finaliza el adelantamiento te das cuenta que viene un camión tras él y tú has de ir a la cuenta porque le tienes miedo a la muerte. Quizás deba empezar por el trafico en Nairobi, o mejor dicho, el atasco... Ni preferencias, ni rotondas, ni arcenes, ni semáforos, ni hostias en vinagre. O mejor debería empezar contando como una bici adelanta a un carro y a ésta otro coche y mientras de frente hay otro coche que esta siendo adelantado a su vez... No, no, mejor comenzar por los microbuses ilegales con gente colgada de los laterales que hacen del concepto "hacer la pirula" un juego de parvulario.
Por supuesto todo es mucho mas divertido si te esta cayendo una tormenta de las buenas con espeluznante aparato eléctrico... Y luego están, por supuesto, las carreteras y su firme, pero eso es otra historia.
Dicho esto, he de confesar que, por necesidades del servicio, tuve que conducir. No os vengáis arriba, fueron apenas dos kilómetros, pero señores que dos kilómetros!
Los que me conocéis y/o me habéis visto en UK, sabréis que soy como Paco Martinez Soria en la ciudad no es para mi. Pues ahí estaba yo, con un Land Rover, una conducción por la izquierda y Nairobi. La verdad es que conseguí llevar el vehículo de un punto a otro  entero, pero nos paso de todo, guiado por el otro de nuestros Land Rover que iba delante. Cambiar de marcha con la izquierda de un Land Rover antiguo parecía sencillo con el coche parado, en marcha me dejó de parecer, eso o que el coche estaba ronco, por los grrrrrtttrrrrrgggg que hacia al poner a veces las marchas, no pasé de tercera. Nos equivocamos y tuvimos que dar la vuelta en mitad de una calle, que dada mi pericia provocó la parada de la calle en ambos sentidos durante casi un minuto. El neumático delantero izquierdo tocó un par de veces el bordillo. Al llegar al centro comercial de llegada, la seguridad me hizo parar en cuesta para inspeccionarme, luego subir a parking por una rampa y aparcarlo, con más miedo que vergüenza, en un sitio que se antojaba bastante pequeño, casi pinypónido, pero que resultó no serlo. Al sacarlo, con las indicaciones del guarda tuve que  atravesar el bordillo que separaba los dos carriles del parking bajo la indicación del propio vigilante que me animaba a hacerlo: "more power, more power", me decía el fulano mientras yo daba a fondo la marcha atrás. Baje de nuevo por la rampa, aparqué en segunda fila y ahí acabó mi peripecia. Para una persona tan cartesiana en la conducción como yo, he de confesar que saltarme rigurosamente todas las normas conocidas excepto el ceda el paso si mi guía lo respetaba, me hizo sentir otra persona.... Kenia, estás despertando a la bestia, quedas avisada.
 Continuará (porque tendré que conducir más).

Sacando de la carretera