domingo, 1 de septiembre de 2013
Los vecinos
15 agosto 2013
Una vez un conocido que se dedica al Paleolítico en África me dijo, de manera un poco pedante, que uno no se podía considerar africanista hasta que no tenía una diarrea en aquel/este continente. Bueno, después de más de veinte días ligero de vientre, tres de ellos literalmente viéndole la cara a la muerte, debo ser más africanista que el propio Louis Leakey, dudo hasta de ser su reencarnación.
Pues resulta, queridos amigos, que me he tenido que pillar algo feo que me tiene más pendiente del agujero-toilette que de las piedras que he venido a estudiar/descubrir. Hasta tal punto es el proceso de degradación de mi cuerpo que hoy he empezado a tomar el tratamiento contra amebas, protozoos y otros seres malignos que se alojan en el sistema digestivo humano y lo hacen puré, nunca mejor dicho. Hasta yo me estoy asustando de lo delgado que estoy ahora mismo, de otras cosas sólo hablaré delante de mi doctor, puede haber niños y personas susceptibles a lo escatológico leyendo estas letras. Un desalojo, otra ocupación, pero, que sea en otro organismo, no en el mío.
Creo que el origen empezó en Nakuru, donde me bañé en la piscina del Stem Hotel, del que ya sabeis. Así que ya sabéis niños, no cojan caramelos de desconocidos ni se bañen en piscinas de dudosa reputación.
Nota informativa: los agujeros-toilettes hay que cerrarlos cuando desde su interior te saludan.
Continuará...
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