sábado, 13 de febrero de 2016

Tanzania: La primera en la fren...frontera.

Bueno queridos, el cateto más famoso del sureste de Madrid se coge un avión en Barajas destino Doha, amenizado por una almeriense hija de puta que iba delante de mí, que se mamó toda la bodega (alcohólica) del aeroplano y que buscaba bronca. Una vez en Doha, en vuelo más placentero y catorce horas después aterrizo en Dar es Salaam.

Lo primero que sentí al salir por la puerta del avión no fue la emoción embriagadora de venir a estudiar nuestros orígenes en el lugar donde ocurrió, no. Lo primero que sentí fue una hostia de calor húmedo que me hizo empapar toda la ropa en menos de 5 segundos, me puso la cara como una lombarda y me la ha dejado así por diez diítas.

Bueno, vamos a pasar el trámite más traumático que existe para mí: pasar una frontera. Me da igual en qué país sea, siempre pienso que algo va a pasar… y esta vez no iba equivocado.

Todo el mundo me había dicho: has de entrar como turista y luego te dan el visado de investigador, todos, todos, una y otra vez. Así, me dan el formulario de inmigración y en motivo del viaje que pongo, ¿turista? Para qué: visiting scholar at University of Dar es Salaam.

Pues nada, me pongo a la cola, me toca, el oficial coge mis papeles y se produce esta conversación:
- Visiting scholar?
- Si.
- ¿Tiene el Costech? (el permiso para investigar el Tanzania).
- No, está en trámite. Tengo la carta de invitación.
- ¿Me la puede enseñar?
- Claro.
- Esto es una fotocopia. Esto no vale. Alguien de la Universidad debe confirmar esto.
- Es domingo, no hay nadie en la universidad.
- Es verdad, es un pequeño problema (no me jodas, pequeño para ti, que te vas a casa cuando acabes).
- Entonces… (dije temiéndome lo peor) ¿puedo entrar en el país?
Me mira displicente y recreándose en la cara que iba a poner me dice: Hoy no.
Aquí me vino muy bien el dodotis que siempre llevo puesto cuando viajo por evitar que la relajación súbita del esfínter me cree mayores problemas. Sin embargo, en un alarde de “a la fuerza ahorcan” se me ocurre decir:
- Pero… puedo entrar con visado de turista, ¿no?
- Claro, pero pagarás dos visados.
(prefiero pagar dos visados a estar durmiendo en esta sala sine die).
Dicho y hecho, pago el visado, espero que me fichen y a recoger la maleta.


Moraleja: haz caso a los que saben de esto.

í

Lo primero que veo al llegar a Tanzania: una jirafa voladora (luego me enteré que es el logo de Air Tanzania) y un avión tipo DC-10. Tradición e innovación, una metáfora de lo que me espera.

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