Bueno queridos, el cateto más famoso del sureste de Madrid
se coge un avión en Barajas destino Doha, amenizado por una almeriense hija de
puta que iba delante de mí, que se mamó toda la bodega (alcohólica) del
aeroplano y que buscaba bronca. Una vez en Doha, en vuelo más placentero y catorce horas después aterrizo en Dar es Salaam.
Lo primero que sentí al salir por la puerta del avión no fue
la emoción embriagadora de venir a estudiar nuestros orígenes en el lugar donde
ocurrió, no. Lo primero que sentí fue una hostia de calor húmedo que me hizo
empapar toda la ropa en menos de 5 segundos, me puso la cara como una lombarda
y me la ha dejado así por diez diítas.
Bueno, vamos a pasar el trámite más traumático que existe
para mí: pasar una frontera. Me da igual en qué país sea, siempre pienso que
algo va a pasar… y esta vez no iba equivocado.
Todo el mundo me había dicho: has de entrar como turista y
luego te dan el visado de investigador, todos, todos, una y otra vez. Así, me
dan el formulario de inmigración y en motivo del viaje que pongo, ¿turista?
Para qué: visiting scholar at University of Dar es Salaam.
Pues nada, me pongo a la cola, me toca, el oficial coge mis
papeles y se produce esta conversación:
- Visiting scholar?
- Si.
- ¿Tiene el Costech? (el permiso para investigar el
Tanzania).
- No, está en trámite. Tengo la carta de invitación.
- ¿Me la puede enseñar?
- Claro.
- Esto es una fotocopia. Esto no vale. Alguien de la
Universidad debe confirmar esto.
- Es domingo, no hay nadie en la universidad.
- Es verdad, es un pequeño problema (no me jodas, pequeño
para ti, que te vas a casa cuando acabes).
- Entonces… (dije temiéndome lo peor) ¿puedo entrar en el
país?
Me mira displicente y recreándose en la cara que iba a poner
me dice: Hoy no.
Aquí me vino muy bien el dodotis que siempre llevo puesto
cuando viajo por evitar que la relajación súbita del esfínter me cree mayores problemas. Sin embargo, en un alarde de “a la fuerza ahorcan” se me ocurre decir:
- Pero… puedo entrar con visado de turista, ¿no?
- Claro, pero pagarás dos visados.
(prefiero pagar dos visados a estar durmiendo en esta sala
sine die).
Dicho y hecho, pago el visado, espero que me fichen y a
recoger la maleta.
Moraleja: haz caso a los que saben de esto.

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